En el París de los últimos años del siglo XIX, una joven de la burguesía provinciana desatiende los consejos familiares y decide dedicarse a la escultura. Comienza a trabajar como aprendiz en el taller de Auguste Rodin, artista con quien vive una intensa relación amorosa. El notable fotógrafo francés Bruno Nuytten debuta como director con este filme que muestra las virtudes y los defectos de la calidad francesa: un personaje importante, grandes actores y una puesta en escena inteligente que, sin embargo, no logra evitar la solemnidad y el tedio provocado por tres horas de duración.